viernes, 21 de agosto de 2009

ESC 2- INT- BAR- TARDE

L. entra a ND y se sienta en una mesa al lado del mostrador. Deja su saco en la otra silla, se saca la bufanda y se sienta en la silla de en frente. Saca de su cartera un libro y una cartuchera. Los deja sobre la mesa, agarra la cartera y sube al baño.

Vuelve del baño y arriba de la mesa hay un vaso de limonada. Se sienta empieza a leer. Lee, hasta terminar la limonada. Después lee 2 hojas más. Como nadie la ve y no puedo pedir la cuenta se para y va a pagar a la caja, donde está P. L. le da seis pesos.

L.

Hola

P.

Hola. No me acuerdo como te llamabas, pero si que tenes 20.

L.

Es que no me preguntaste.

P.

Ah. tenés razón. ¿Cómo te llamás?

L.

L.

L.

Vos sos P. no?

P.

Ajá. si,

P. mira para abajo porque tiene un cartel que dice su nombre.

L.

Y cuantos años tenés P.?

P.

23, L.

L.

¿Alguna otra información que quieras saber o se acabaron las preguntas del día?

P.

Si, tenés novio?

L.

No. Vos tenés novia?

P.

No puedo contestarte eso acá. Son cosas para hablar afuera.

L.

Tenemos una desigualdad de información P. Está mal.

P. sonríe. L. también.

L. se va.

lunes, 17 de agosto de 2009

ESC 1- INT BAR TARDE

 

L. (20) entra a ND con un sombrerito negro. Va apurada hacia donde están los muffins y, cuidadosamente, elije uno de chocolate. Agarra el más perfecto con la mano y lo guarda en una bolsa de papel madera. Se para en el mostrador. P. (23) la mira.

P.

¿Qué tenés ahi?

L.

Un muffin de chocolate

P.

Seis.

 

L. saca un billete de cien pesos de su abrigo. Se lo da a P.

 

P.

¿No tenés más chico? No llego con el cambio.

L.

Te juro que nada. Volví ayer de viaje y es lo único que tengo.

P.

No te lo puedo vender. No tengo cambio, de verdad.

 

L. piensa un segundo.

 

L.

¡Pero yo me lo quiero comer!

P.

Bueno, llevatelo. Me lo pagás otro día.

 

L. sonríe.

 

L.

Vivo enfrente. Te pago mañana. Tejurovengotodoslodías.enserio.

P.

¿Cuantos años tenés?

L.

Veinte pero soyunachicahonestanotevoyarobardeverdad.

 

P. Se rie.

 

P.

Si está bien.

L.

¿Por qué me preguntás? ¿Tenés miedo que te robe?

P.

No, porque tenía miedo de darte un beso.

 

L. atónita. Lo mira, agarra la bolsita de papel madera y sale. Reacciona cuando sube al ascensor.

domingo, 9 de agosto de 2009

Mi vida y enfrente

Hace 6 meses me mudé.
Enfrente de mi casa vieja había una escuela enorme.
Enfrente de mi casa nueva existe un bar, ND.
Justo enfrente, salís y cruzás la calle derechito. Un bar lindo, con comida muy rica. En la parte de atrás tiene un almacén. Hay días que es tranquilo y hay otros días que es un loquero. Atienden medio mal, pero la comida es tan rica que no me importa y sigo yendo.
Hasta hace un mes, en el bar trabajaba Boris. Un argentino que tiene el mismo nombre que un hombre ruso que conocí hace poco. Era hermoso: alto, flaco, morocho de ojos celestes. Una cara divina. Yo creo que además iba al bar a verlo a él.
La última vez que lo ví tuvimos un accidente: yo estaba pagando en la caja y el pasaba con una bandeja repleta de cosas. Yo justo me hice la linda cuando pasó y me acomodé el pelo. Con los brazos le tiré todo al piso. Pobre Boris. Le pedí perdón, lo ayudé a juntar las cosas, pagué y me fui lo más rápido que pude. No me acuerdo cuando fue la siguiente vez que fui al bar pero se que ya no estaba. ND seguía sin él. Chau Boris.
Entonces, se acabó el ponerme linda para tomar un té, las miradas complices con los que me acompañaban en la mesa. Boris was gone for good y con él una excusa para cruzar la calle.
Pronto encontraría otra: la tarta de calabaza y queso es lo más rico que hay.